La primera bajamar del día ya pasó cerca de la medianoche, con el agua apenas a medio metro, y ahora la marea va subiendo poco a poco hasta alcanzar los 0.8 metros justo antes de las siete y cuarto de la mañana, un buen momento para ver el mar calmado en Itaboraí. La segunda pleamar, más modesta con 0.7 metros, llegará a las ocho y siete de la noche, mientras que la bajamar más baja del día, de apenas 0.3 metros, se dará a la una y cuarenta y nueve de la tarde.
La diferencia entre la pleamar más alta y la bajamar más baja es de apenas medio metro, lo que da una sensación de marea muy suave, casi sin ritmo brusco; el agua no se retira muy lejos ni sube con fuerza. Para los bañistas, la mejor ventana es la mañana temprano, cuando el sol ya calienta y la marea está alta, ideal para nadar sin preocuparse por corrientes fuertes, aunque siempre conviene tener ojo con los cambios cerca de la bajamar de la tarde.
Los pescadores de orilla pueden aprovechar la bajamar de la una y cuarenta y nueve, cuando el agua se retira y deja al descubierto zonas donde los peces suelen concentrarse, pero ojo con las corrientes en los canales que se forman; las embarcaciones pequeñas tienen buena mar tanto en la pleamar de la mañana como en la de la noche, siempre que el viento no sople fuerte. Como el sol sale a las seis y media y se pone a las cinco y veinte, la luz del día acompaña casi toda la subida de la marea matutina y la bajada vespertina.
Un consejo práctico: si planeas ir a la playa después del trabajo, la marea estará baja a media tarde, así que elige la zona de arena más cercana al agua para no quedarte seco; y si sales a navegar al atardecer, la pleamar de las ocho te dará un calado generoso hasta que anochezca.