El aire de hoy en Palestina se siente un poco cargado, como cuando la brisa no termina de moverse y todo queda como en pausa. No está feo ni mucho menos, pero tampoco es esa frescura limpia que a veces llega después de la lluvia; al respirar hondo se nota un dejo de humo o de tierra, algo que invita a no hacer esfuerzos grandes. Por eso, si tienes que salir a caminar o hacer algún mandado, está bien, pero mejor deja la carrera y las bicis para otro día, y si abres las ventanas, que sea un rato por la mañana cuando el aire está más liviano.
Para los que andan con niños pequeños o con personas mayores en casa, no hay que asustarse, pero sí conviene que ellos no se expongan de más, sobre todo si ya tienen tos o algún problema de pecho. Los que sufren de alergias o del corazón también deberían tomarse la tarde con calma, porque este aire pesado se siente en los pulmones y puede jugar una mala pasada. Nada de quedarse encerrados, eso sí, porque la casa también se vicia, pero una ventana entreabierta y un paseo corto son suficientes.
Si tienes pensado hacer ejercicio al aire libre, hoy no es el mejor momento, la verdad, porque el cuerpo suda más y cuesta recuperar el aliento. Mejor muévete dentro de casa o espera a que caiga la noche, que suele aclararse un poco el panorama, aunque sin promesas de milagros. Y para los que trabajan en la calle todo el día, como los vendedores o los albañiles, una pausa cada tanto y un vaso de agua no vienen mal, porque el cuerpo agradece que lo ayudes a descansar.
En resumen, Palestina tiene una jornada regular, de esas que no estropean el día pero que piden sentido común. No es para cancelar planes ni para preocuparse, solo para ir con un poco más de calma y escuchar cómo respiras. Si te toca salir, hazlo sin miedo, que el aire se presta para la vida diaria, y confía en que mañana seguro amanece más limpio y fresco.